todo me lo revuelves:
los tarritos las haldas la frazada
y la disfrazadera.
Llegas como huracán silencioso
girando alrededor del piso
que retumba
como claror sin llama
como juego en ceniza
tú tan tímido
tú tan poca cosa (dicen las comadres)
me tomas de la mano.
Las flores se abren como ventanas.
El sinsonte escucha
El jaguar palidece
(sabanita del cielo).
Y en mitad de la tarde
sofocando sonrisas
llega de pronto el agua, toda el agua.
(De "Los corridos de Honduras")
viernes, 18 de enero de 2008
AGRADECIDA, QUÉ SI NO
Déjenme agradecerles
que sigan por aquí: no siempre es fácil
aguantarle la ronda a un poeta mediocre.
Gracias, señores, por su gallardía.
No, no le quite fuego, caballero:
un poeta mediocre, y para más mujer.
Dígame Su Excelencia, ¿qué busca en estos versos?
¿Un cauterio suavísimo para su mal de amor?
¿Un arrullo casual que lo adormezca?
¿Una comparecencia de farsas y de mitos?
¿Una música afable?
Sigan con sus asuntos.
Por mi parte les ruego que no enciendan la luz
sería lamentable
opacar con su brillo artificial
esos altos luceros que mansamente bañan
la tarde.
Y no traigo más cuentos que contarles.
que sigan por aquí: no siempre es fácil
aguantarle la ronda a un poeta mediocre.
Gracias, señores, por su gallardía.
No, no le quite fuego, caballero:
un poeta mediocre, y para más mujer.
Dígame Su Excelencia, ¿qué busca en estos versos?
¿Un cauterio suavísimo para su mal de amor?
¿Un arrullo casual que lo adormezca?
¿Una comparecencia de farsas y de mitos?
¿Una música afable?
Sigan con sus asuntos.
Por mi parte les ruego que no enciendan la luz
sería lamentable
opacar con su brillo artificial
esos altos luceros que mansamente bañan
la tarde.
Y no traigo más cuentos que contarles.
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