viernes, 29 de junio de 2007

DEL PAÍS DONDE TODO ESTÁ PERMITIDO

Adoro demorarme en escritos ajenos:
Me gustan tus cabellos,
Te quiero aquí,
Queremos este mundo y lo tendremos.

Excepto cuatro gatos,
latinoamericanos todos ellos,
¿se acuerda alguien de Sophie Podolski?

Nadie, y se ve muy lógico.
Su legado no es nada memorable.
Un indigesto libro
y un gesto: su suicidio.
Diríamos, neoclásicas:
“pobres prendas hurtadas al olvido”.

Pero cuánta ternura en estas líneas,
fragmentos luminosos de una lírica arcaica
que apenas nos parece comprender:
Me gustan tus cabellos,
Te quiero aquí, a mi lado,
Queremos este mundo y lo tendremos.

No hay comentarios: